24/3/19

Crónica de la I Jornada de Narración Oral de Canarias.


El pasado 20 de marzo de 2019, coincidiendo con el Día Mundial de la Narración Oral, se celebraron las I Jornadas de Narración Oral de Canarias, organizadas por la Asociación Canaria de Narración Oral Tagoral con la colaboración de la Fundación Cajacanarias.

La organización de estas jornadas pretende cumplir con fines de la asociación, como promocionar y difundir la narración oral dentro de la Comunidad de Canarias,  informar sobre la actividad profesional y sus condiciones de trabajo, y crear ámbitos de reflexión sobre el oficio entre profesionales y personas interesadas en la narración.

El evento, que contó con estos profesionales, se realizó en el Espacio Cultural de Cajacanarias situado en Santa Cruz de Tenerife. A la cita acudieron desde La Palma, Gran Canaria, Lanzarote y Tenerife, profesionales de la educación, bibliotecas, programación cultural, personas interesadas en la narración oral, y, por supuesto, una nutrida representación de narradores y narradoras de las islas.

Clara Gámez, en representación de la Fundación Cajacanarias

Antonio Conejo, en representación de Tagoral 
y la comisión organizativa de la Jornada


Necesidades básicas para la Narración Oral.

Tras una breve presentación a cargo de Clara Gámez en nombre de la Fundación Cajacanarias y mía como presidente de Tagoral, poco más tarde de las 10 de la mañana comenzó la primera charla a cargo del narrador, docente y director de “Noche de los cuentos”, Antonio Fumero. En su charla “Necesidades básicas para la Narración Oral” hizo un repaso, desde su experiencia como narrador y como programador, de anécdotas que dan ejemplo de algunas dificultades a la hora de poner en escena la narración oral. Habló de la necesidad de definir esta disciplina y diferenciarla del teatro, y cómo desde Tagoral se intenta que en la programación de los circuitos y redes de Artes Escénicas de Canarias, la Narración Oral cuente con una categoría y un espacio propio.

Antonio Fumero

Puso en cuestión cómo a veces, el cuento ha sido y es considerada “una actividad de feria” en la que todo vale y se puede programar en cualquier circunstancia sin tener en cuenta ni el marco, ni el público, ni las condiciones ambientales que afectan a la calidad o incluso a la conveniencia de programar narración oral. Por ello apeló a una mayor comunicación entre las personas que narran y quienes programan y demandan esta actividad. Respecto a esto reconoce que cada vez más hay un mayor conocimiento y formación al respecto, por lo que las condiciones básicas van mejorando.

En la intervención y el diálogo establecido con las personas asistentes se aludió a la necesidad de establecer unas condiciones mínimas para desarrollar la narración Oral, y que para ello es fundamental ponernos de acuerdo y ser firmes en su cumplimiento, a pesar de las dificultades. También se puso en valor la importancia de las programaciones estables, ya que crean y consolidan un público y también asientan las buenas maneras de ejercer el oficio.

Narración Oral en Canarias

La segunda charla de la mañana fue cargo de la narradora Laura Escuela, que con el título: “La situación de la Narración Oral en Canarias” hizo un breve pero efectivo recorrido por 30 años de narración oral en el archipiélago. Comenzó por matizar que si antes se hablaba de la insularidad como un problema, se ha dado cuenta de que es solo una circunstancia, que incluso puede ser enriquecedora.

Laura Escuela

A través de un trabajo que la ha llevado a buscar en la memoria de los papeles, en la suya propia y en la de todas las personas a las que preguntó, consiguió contarnos cómo esta disciplina ha ido creciendo y extendiéndose en las islas. Empezó nombrando la llegada de Francisco Garzón Céspedes con el “Movimiento de Narración Oral” a España, y concretamente a Canarias y la importancia de sus cursos para situar la narración Oral en los escenarios.

Laura Escuela armó un relato de acciones paralelas saltando por cada una de las Islas Canarias para reconstruir nuestra breve pero intensa historia. Habló de la importancia de los festivales de narración, de la iniciativa de bibliotecas, y de los diferentes tipos de narradores y narradoras que la han ido construyendo. Destacó cómo en un momento dado, que coincide con los efectos  de la crisis económica de 2008, surge desde los narradores y las narradoras la voluntad de unión y puesta en común de logros y necesidades que está haciendo que hoy en día podamos considerar que vivimos un momento dulce, o al menos la sensación de que la Narración Oral en Canarias está activa y en permanente construcción.

En el diálogo del público asistente hubo referencias a las primeras personas que comenzaron a narrar en Canarias, se habló de Eugenita, una majorera que tal vez fue la primera narradora de Canarias por los años 30 del siglo XX, y de Teo Olivares, también de Fuerteventura, de la que hay menos información. A pesar de la poca y sesgada información que hay, se advirtió una voluntad de indagar e incluir a toda persona o colectivo que tiene o ha tenido relación con la narración oral en Canarias.

Ámbitos del cuento contado

Tras el almuerzo se reanudó la Jornada con la mesa redonda, que bajo el título “Ámbitos del cuento contado”, pretendía aunar voces de diferente ámbitos profesionales para que contasen sus experiencias y puntos de vista respecto al trabajo con el cuento.

La primera cuestión que planteé como moderador consistía que cada una de las invitadas hablara de la importancia que le daba al  cuento desde su profesión.

Mesa redonda con las siguientes participantes: 
Ana Griott, Cristina Temprano, Loly León, 
Asunción Arrocha y Mayte Zerpa. (Modera Antonio Conejo). 

Asunción Arrocha, a la que conocemos como Susi, responsable de la sección infantil de la Biblioteca Pública del Estado de Santa cruz de Tenerife comenzó diciendo que a ella ya le interesaba el cuento, y cuando en 1990 llegó a la Biblioteca infantil, creyó que las sesiones de cuentacuentos eran positivas para crear un espacio amable para los niños y niñas. Tuvo que luchar con las instituciones para que invirtiesen en muchos y buenos libros de cuentos y literatura infantil y juvenil, y luego siguió luchando a principios del 2000 para establecer una programación estable de narración oral, que sigue y se ha ampliado en la actualidad.

Mayte Zerpa, docente que dirige el proyecto Biblioteca itinerante de Leo en el CER de Fuencaliente-Mazo, considera el cuento como eje esencial de este proyecto, en el que se trabaja la lectura compartida, la creación de cuentos, la narración, y la animación a la lectura desde hace más de dos décadas.

Desde la Biblioteca Municipal de Arucas, su directora Dolores León aseguró que el cuento es fundamental en la comunicación como personas. Considera que la biblioteca es una institución de la memoria, y por eso ha trabajado en la recuperación de la tradición oral, en proyectos como Labrantes de la palabra desde 1999. Estableciendo una conexión de la memoria con el relato a través de lo que cuentan las personas mayores del municipio, han conseguido un taller de narración permanente del que participan decenas de personas.

La narradora y directora del Festival Palabras al vuelo, Cristina Temprano, vino desde Lanzarote para contarnos que el cuento ha sido compañero de vida de las personas y transmisor de la cultura hasta la revolución industrial, donde la técnica hace que se modifique el modo en que son transmitidos; también hace referencia a que el cuento es importante porque da respuestas a las preguntas que uno se hace. Comenta también que desde que ella lo descubrió es parte de su vida, tanto como para desarrollar su vida profesional en torno a él.

Ana Griott cuando cuenta, y Ana Cristina Herreros cuando escribe, considera el cuento algo fundamental en el ser humano, llegó a la narración oral por una serie de circunstancias entre las que le llevaron a dejar un doctorado de Filología,  o a conocer a uno de los dueños de la Editorial Siruela, y también a la necesidad de contar todo lo que no pudieron contar las mujeres de su entorno que vivieron silenciadas.

La mesa redonda continuó partiendo de cuestiones sobre la incidencia que habían observado en los entornos en los que se utiliza el cuento, y también sobre qué opinan de los diferentes usos que se le da al cuento, abriendo el debate al público.

Dolores León constató que el cuento crea comunidad, para ello es importante apostar por la constancia y la regularidad de la programación y las actividades. Por otra parte le parece que actualmente hay cierta manipulación pedagógica del cuento y eso le da repelús.

Mayte Zerpa ha observado que en el alumnado aumenta la escucha, la participación y descubren sentimientos. Respecto a los llamados “cuentos para...”, no tiene buena opinión sobre ellos. Reconoce que antes seleccionaba los cuentos priorizando el componente educativo pero luego le dio importancia al fin lúdico y estético.

Cristina Temprano destaca cómo la “cultura cuentera” se va arraigando en la isla gracias al festival que dirige y a otras iniciativas que se están consolidando. Aunque nota que aún hay algunas faltas de respeto de las personas adultas en las sesiones familiares, según cree, consecuencia de la sociedad individualizada que vivimos hoy en día. Considera que la instrumentalización del cuento es algo muy antiguo, que han usado siempre las religiones, y que desde las diferentes esferas de poder es otro elemento más que se usa para adoctrinar. Pero de nada vale tratar de aleccionar con mensajes para llegar al raciocinio si antes no pasan por la emoción.

Susi Arrocha ha visto como las sesiones de cuentacuentos y actividades paralelas aumentan la afluencia y el préstamo, y “dan vida“ a la biblioteca. La diversificación de las actividades, la amplia oferta y la incorporación de nuevos usuarios también conlleva que se dispersen y haya que hacer una labor continua de educación e información sobre las normas a seguir para el buen desarrollo de las actividades.

Ana Griott destacó que ha habido cierto complejo del cuento contado frente al teatro y frente al cuento literario, se ha considerado la cultura escrita superior a la cultura oral. Frente a eso, Ana  reivindica la riqueza de la literatura oral desde la experiencia vital que ha tenido y que ha observado y compartido en diferentes colectivos rurales,  y en comunidades africanas donde muchas veces “los cuentos son lo único que tiene la gente con la que trabajo”. Considera que la Narración Oral tiene muy distintos ámbitos, y contó algunas anécdotas que le llevan a afirmar que se cuenta para vivir. Otra cuestión es que se instrumentalice el cuento para influir con determinados mensajes y hacer negocio por parte de editoriales. Reivindica la lectura como un acto donde las personas eligen, y recuerda que el lenguaje poético es ambiguo y autorreflexivo.

Cuentos enmarañados.

Tras la mesa redonda se dio paso a la sesión de Narración Oral dialogada “Cuentos enmarañados” de Diego G. Reinfeld.
Diego G, Reinfeld

A la sesión se incorporó más público que durante una hora pudo asistir a un buen ejemplo de la versatilidad de esta disciplina y de la maestría y profesionalización de un buen narrador oral. Diego nos contó varias historias que a la vez era una sola con diferentes ramas. Empezó retando al público a imaginar una película, a lo que ayudaba la proyección de títulos en una pantalla que recordaban al cine mudo. Tras una intensa sesión que nos hace transitar por diferentes emociones y paisajes, Diego nos contó el proceso de trabajo, cómo partiendo de una pregunta y de una canción fue construyendo una compleja estructura donde se engarzan los personajes y las pequeñas historias que fue creando.

Estupenda manera de terminar un día donde compartimos, descubrimos, y reflexionamos sobre la Narración Oral y lo que se está haciendo con ella en Canarias.

Esperamos que estas sean las primeras de muchas jornadas donde podamos profundizar y avanzar, echamos de menos a programadores culturales, y a representantes políticos de la cultura y la educación, no sabemos si no pudieron, o no quisieron acudir.

También echamos de menos a narradores y narradoras y a profesionales de educación, librerías y bibliotecas que sí quisieron pero no pudieron venir. Queremos seguir sumando. El rumor entre las personas que allí estábamos fue que nos sentimos parte de algo  que está en constante construcción y que tiene muchas y buenas posibilidades de seguir arraigando, siempre y cuando entre todas las personas que trabajamos con y por la Narración Oral pongamos en común nuestro esfuerzo, colaboración y amor por este oficio.

Antonio Conejo

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